Llegar a la vejez sin perder la alegría de vivir – Parte 1

Foto: Aida Mendes conduz a Tocha Olímpica em Macapá Crédito: Nissan/Divulgação

Atrevida aos 106 anos de idade, Vovó Iaiá é a pessoa mais velha a conduzir a Tocha Olímpica Rio 2016

Comentário do Blog: Com esta chamada a Nissan divulgou a participação de Vovó Iaiá na condução da tocha Olímpica na cidade de Macapá. Este fato foi destaque do jornal El Telégrafo em Guaiaquil no Ecuador como introdução ao tema título desta postagem. Posto aqui a notícia publicada pela Nissan e o artigo do El Telégrafo que comporão a Parte 1 e a Parte 2 cujo foco é o envelhecimento positivo como fator de felicidade Preferi deixar o texto sem tradução para manter a ideia original. Entretanto, sinta-se a vontade para usar o tradutor que esta´ acima na página.

“Macapá conheceu a condutora da Tocha Olímpica mais velha da história. Convidada da Nissan, dona Aida Mendes, de 106 anos (em novembro 107), conduziu a Tocha Rio 2016 no Marco Zero da cidade, por onde passa a Linha do Equador, que divide o hemisfério Norte do Sul e acendeu a pira no palco montado no local. “Posso dizer que sou atrevida, sim”, disse dona Aida, que aos 100 anos saltou pela primeira vez de paraquedas. Ela já repetiu o feito por mais cinco vezes ao lado do neto Vavá, seu grande incentivador.

Vovó Iaiá, como é conhecida nos grupos de Terceira Idade que frequenta na capital amapaense, estava ansiosa e feliz pela oportunidade. “Para mim, é a maior felicidade do mundo. Agradeço a Deus e a vocês da Nissan* pela oportunidade, que muita gente deseja e não vai poder ter de conduzir a tocha”, disse. Nas últimas semanas, dona Aida até ensaiou uma corrida com uma tocha fictícia na mão, mas na hora preferiu caminhar até o palco.

Dona Aida teve dias agitados. Deu entrevistas para a imprensa, escolheu o melhor tênis para conduzir a Tocha, dormiu pouco. “Estou feliz e só peço a Deus que me dê força e coragem”. Planos?

Como todo mundo, ela tem sim: saltar de paraquedas de novo antes do fim do ano. Enquanto não chega, ela não abre mão de ver novelas e de encontrar os amigos duas vezes por semana para praticar natação, jogar um pouco de bola e tomar sua cervejinha.

“Tudo com moderação. Se tenho um conselho? Não parem nunca de fazer o que gostam. Não é bom fazer o que se gosta?”, questiona a paraense radicada no Amapá e que depois de entrar no Livro dos Recordes como a pessoa mais velha a saltar de paraquedas, passa a fazer parte também da história do Revezamento da Tocha Olímpica.”

No aceptar que cada día van pasando los años genera un conflicto psicológico en las personas y con los demás. A veces hay hombres y mujeres empeñados en congelar la edad a los 30, 40 o 50 años, incluso se lo hace – de manera ingenua – en una cuenta regresiva. Desarrollar un envejecimiento positivo es un factor determinante para la felicidad.

Aida Gemaque Mendes recorrió los 200 metros finales de la etapa 45 del tramo de la antorcha que simboliza los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río de Janeiro.

Su figura delgada, piel morena, cabello blanco y paso apresurado, no pasaron desapercibidas entre los espectadores de la ciudad de Macapá, ubicada al norte de Brasil. Tres años atrás, Aida Gemaque había establecido un récord Guiness al practicar paracaidismo con 103 años. Y, ahora, con 106 años, se transformó en la persona más longeva en llevar la llama olímpica, pero también en ser un ejemplo de cómo disfrutar esta etapa de la vida sin complejos.

Todas las semanas juega fútbol con sus amigas, practica natación, baila y bebe cerveza. La vida de Aida rompe el estereotipo sobre una vejez impedida por enfermedades, en solitario o recluida en una habitación, sin capacidad de emprender nuevos propósitos de vida.

Envejecer es un proceso natural que conlleva pérdidas pero también logros, siempre y cuando se aprenda a aceptar que se pasa a otra etapa de vida.

No aceptar que cada día van pasando los años puede generar un conflicto psicológico en las personas y con su entorno.

A veces hay hombres y mujeres empeñados en congelar su edad a los 40, 50 o 60 años, incluso, inician una cuenta regresiva de manera imaginaria. Si se evalúa la vejez con los parámetros de belleza, éxito y poder siempre el saldo será negativo.

Para reconocer que se está envejeciendo hace falta mucho valor. Al entrar en negación se comienza a actuar en disonancia con lo que se es y lo que se pretende ser.

En la actualidad se hace más imperioso aceptar el envejecimiento porque en todo el mundo esa es la tendencia. Para 2050 se espera que la población  de más de 60 años llegue a los 2.000 millones, un aumento considerable frente a los 841 millones que existen en la actualidad.

En las sociedades, frente al envejecimiento hay prejuicios, entre ellos encasillar a las personas ancianas como pasivas, crónicamente enfermas, sin deseos sexuales o con necesidad de atención y de cuidados constantes. Se estigmatiza a los viejos y se los condena a la marginalidad social.

Hoy en día, sin embargo, se acepta que la mayoría de las personas no manifiesta alteraciones que influyen marcadamente en su funcionamiento físico, intelectual o social hasta que pasan los 80 años.

A pesar de que al aumentar la edad los procesos motores, cognoscitivos y sensoriales se hacen más lentos, la motivación y la práctica permiten superar esas desventajas y hacen que las personas de más edad se desempeñen con eficiencia.

La actitud es lo que cuenta – Cómo se enfrente la vida constituye un factor importante al momento de potenciar y conseguir un envejecimiento positivo, activo y saludable. Si bien el bienestar en los adultos mayores está asociado a factores como la salud y la condición económica, existen otros importantes como el afecto, las posibilidades de recreación, tener una vivienda propia y una alimentación adecuada.

Según un estudio del Servicio Nacional del Adulto Mayor de Chile, publicado bajo el nombre de Cómo desarrollar una vejez positiva, las relaciones que se establecen tanto con familiares como con otras personas, contribuyen, también, a generar un mayor bienestar.

El desarrollar un envejecimiento positivo es un factor determinante al momento de hablar de felicidad y bienestar en la vejez.

Las estadísticas a escala mundial, de acuerdo al estudio chileno, sugieren que a partir de los 46 años, las personas pueden experimentar un aumento en el nivel de felicidad.

Un grupo de especialistas conformado por Attilio Rigotti, Marcela Bitran y Nuria Pedrals se dedicó a estudiar las bases científicas del bienestar y la felicidad fundamentadas en los principios de psicología positiva. Encontraron evidencia sorprendente: “Existe un estudio que se hizo a novicias desde que entraron al convento hasta que fallecieron, que indica que quienes expresaban una emocionalidad predominantemente positiva en su juventud, vivían entre 8 a 10 años más que el grupo con una emocionalidad más neutra”.

Al ahondar en las razones del bienestar, Nuria Pedrals destaca: “El cerebro no se va muriendo con los años, sino que es plástico, entonces si tú, disciplinadamente pones tu cerebro en una disposición positiva y optimista, tu biología responde igual a eso y mejora la funcionalidad de distintas áreas cerebrales”.

Para un adulto mayor no es tarde, a pesar de que no haya tenido una vida muy buena, si decide partir ahora, su cerebro responde. Entonces hay que ser optimistas respecto a lo que todavía pueden hacer los mayores, porque no es verdad que están en el ocaso de la vida.

*Acompanhando a Tocha Olímpica esteve o Nissan Kicks, carro oficial dos Jogos Olímpicos e Paralímpicos Rio 2016, que comandou o comboio que cruzou o Brasil até o dia 5 de agosto, passando por 326 cidades em 95 dias. Mais histórias em: http://nissannews.com/pt/rio-2016 Em 17/06/2016

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