“Educar a los pacientes genera más salud que invertir en hospitales y fármacos”

Entrevista: Iñaki Martínez Nimatuj, presidente de la Sociedad Vasca de Medicina Familiar y Comunitaria-Osatzen, asegura que si “el médico quiere tener éxito en el tratamiento tiene que ganarse la confianza del paciente”

“A la gente le cuesta entender que no es necesario hacer pruebas médicas si no hay síntomas de enfermedad”

“Se vive más que nunca, pero la sensación de enfermedad flota en el ambiente”. Eso es lo que piensa Iñaki Martínez Nimatuj, presidente de la Sociedad Vasca de Medicina Familiar y Comunitaria-Osatzen, quien apela a la buena comunicación entre médico y paciente como una de las claves de los médicos de cabecera. Martínez defiende la independencia de su organización frente a la presión de la industria farmacéutica a la hora de prescribir medicamentos y reconoce que a los médicos de familia les queda mucho trabajo para deshacer algunos mantras muy asumidos por lña población en general, como la necesidad de hacer pruebas médicas aunque no haya síntomas de enfermedad.

¿Una buena comunicación paciente-médico dignifica la consulta?

Es algo que tendría que existir en cada acto médico. Lo que más define a la Atención Primaria es buscar ese espacio de conexión con el paciente donde el profesional va más allá del acto puramente clínico. El paciente es él y sus circunstancias, su familia, su trabajo, su barrio, sus actividades….En ese sentido, cómo se le recibe, el confort, la empatía, el formar parte de su biografía viéndole en el tiempo es muy importante. Cuando indagas descubres un mundo. Es una característica que nos define como especialidad. Muchas veces se argumenta que no tenemos tiempo suficiente para ver a los pacientes, pero por poco tiempo que haya dignificar la consulta es fundamental. Si quieres tener éxito en tu tratamiento tienes que ver al paciente en su conjunto y ganarte su confianza. Muchas veces pensamos que las personas cuando van al médico te dan su confianza y es así en la mayoría de las veces, pero también hay que ganársela para conocer qué es lo más íntimo del paciente y lo que más le preocupa.

La formación de los médicos fuera de la facultad corre a cargo de la industria farmacéutica. ¿Qué independencia tiene el médico a la hora de prescribir un fármaco siendo tan influyente esta industria?

Es algo que hemos heredado. Cuando eres estudiante lo empiezas a ver y cuando eres residente lo ves por completo. La formación en esas etapas depende de los laboratorios farmacéuticos. Cuando terminas la residencia, conoces otras formas de hacer ciencia, que se alejan mucho del congreso habitual de 2.000 personas convocadas en una ciudad con todo pagado. Y te das cuenta de hasta qué punto toda esa influencia de los laboratorios guarda relación con tu forma de prescribir medicamentos. Por eso, uno de los lemas de Osatzen es por la transparencia y por la independencia. Ahora, no recibimos ningún tipo de patrocinio de la industria farmacéutica. Es algo que se aleja de las sociedades científicas, que reciben patrocinios de laboratorios. Si la única información que damos por válida es la de los laboratorios y no vas más allá, no se están haciendo bien las cosas.

A la hora de prescribir un fármaco, ¿se piensa en el coste que puede tener uno u otro medicamento para el sistema público?

Cada vez se va tomando más conciencia, pero hay camino por recorrer. Si bien en la cabeza de los médicos que trabajamos para la Seguridad Social hay prioridades más importantes, como qué necesita el paciente para recobrar la salud, también deben tener en su cabeza lo que cuestan los fármacos y las pruebas clínicas que se piden. Deben hacer un trabajo científico, pero que suponga lo mejor para la sociedad en su conjunto.

“Los pacientes no son dueños de su salud ni de su enfermedad, se las han expropiado los médicos”. Lo dice Juan Gérvas, un profesional en Atención Primaria. ¿Está de acuerdo?

Es cierto que muchas veces los pacientes reciben una serie de mensajes y los médicos se los confirman. Hay que recobrar la idea de que al paciente hay que informarle. Por ejemplo, hace unos años se insistía mucho en que una manera de prevenir el cáncer de próstata era hacer a todos los hombres a partir de 50 años un cribado. Los hombres lo tienen asumido y se presentan en la consulta y piden la prueba. Hoy en día se sabe que es contraproducente, que si no tiene ningún síntoma con la próstata no hay que hacer ninguna prueba. Pero el mensaje lo ha recibido durante años por parte de la televisión, la radio, los medios de comunicación, los propios médicos….Y deshacerlo cuesta mucho. Los pacientes tienen que ser protagonistas a la hora de tomar sus decisiones, pero exige tiempo y confianza con el médico.

A veces los pacientes pueden confundir el buen uso de los recursos públicos con los recortes.

Con el cribado del cáncer de mama, muchas mujeres preguntan en la consulta por qué en lugar de cada dos años no se hace de manera anual, o a los 45 años en lugar de los 50. La gente cree que no lo haces por los recortes, pero en realidad es por salud porque es contraproducente pedirlo más veces. A la gente le cuesta entender que no es necesario hacer pruebas por hacer, si no existen síntomas de enfermedad. El problema es que ha recibido el mensaje contrario durante mucho tiempo. En las actividades preventivas hay que ser muy cuidadoso porque lo que se busca es que el paciente no enferme, pero hay que aplicarlas muy bien porque de lo contrario pueden tener efectos contraproducentes. No tiene ningún sentido hacer a una mujer una mamografía sin que tenga ningún factor de riesgo ni con 35 o 40 años porque no es bueno. Y lo mismo pasa con las citologías.

Se vive más que nunca, la esperanza de vida ha aumentado…

Y, sin embargo, la sensación de enfermedad inunda la calle, flota en el ambiente de los países desarrollados debido a los mensajes repetitivos de los medios de comunicación. Por ejemplo, la gente identifica hipertensión con estar enfermo debido al bombardeo de mensajes y así la sensación de enfermedad es permanente.

¿Los médicos deben prescribir más educación que fármacos?

Sin ninguna duda. Hay que hacer un esfuerzo sociosanitario en la educación en salud porque genera más bienestar que invertir en hospitales y fármacos. Por ejemplo, concienciar de que se debe dejar de fumar, recurrir a la dieta mediterránea porque es lo que más protege de las enfermedades, movernos 45 minutos al día con una actividad que nos haga sudar un poco…Todo eso junto es más eficaz que cualquier fármaco.

El personal de enfermería resulta invisible para los pacientes.

Las enfermeras tienen que hacerse más visibles y asumir un papel más importante. Hay cosas que los médicos tenemos que dejar de hacer y que son asumibles por el personal de enfermería. Los pacientes tienen que ver en estos profesionales un agente sanitario en el que pueden confiar.

¿Por qué una parte de la sociedad sigue cuestionando la eficacia de la vacunación?

Una vacuna no deja de ser un fármaco que se lo vas a dar a una persona sana con un objetivo muy digno, que es que no se ponga enfermo. Y las vacunas han salvado y salvan vidas. Sin duda. Osatzen pide un debate independiente y basado en ciencia sobre las vacunas. ¿Todas son iguales? No. Unas son mejores que otras; unas cumplen lo que prometen y otras se encuentran en entredicho. A Osatzen siempre la van a encontrar al lado de una vacuna que haya demostrado que cumple con lo que promete y supone un beneficio para el paciente. Estamos para la reflexión, pero todo no vale.

¿Nos encontramos en una sociedad sobremedicalizada?

La gente es cada vez más mayor, vive más y va acumulando pastillas. Tomar muchas pastillas provoca una interferencia entre ellas, produciendo efectos no deseados. Ninguna pastilla es inocua, hay que tomarlas por necesidad. Continuamente hay que reevaluar el tratamiento de los pacientes para ver si funcionan o no las pastillas.

Tradiciones como la visita de los médicos al domicilio del paciente ha caído en desuso.

Todo médico tiene en su agenda un espacio reservado para visitas a domicilio. Pero la carga de trabajo es tan grande que pueden verse sin tiempo.

En las facultades no se enseña la empatía con el paciente

Queda por avanzar. Se escucha a los políticos decir que la Atención Primaria es el eje del sistema, pero la realidad no es así. Cuando de verdad es el eje, los recursos se emplean mejor y el sistema funciona.

Fonte: http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Inaki-Martinez-Nimatuj_0_439207136.html

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