«Las residencias no son el infierno»

CARTA de unos trabajadores alaveses

Se presentaba en nuestra redacción pidiendo la publicación de una carta sobre residencias de la tercera edad. Trabaja en una de ellas. Y ha compartido su visión con compañeros y familiares de los mayores.

Comentário do Blog: Álava (em basco: Araba) é uma das três províncias que compõem a comunidade autônoma do País Basco da Espanha e possui aproximadamente 300.000 habitantes. São pouquíssimos os países que administram a pandemia do vírus Covid-19 com relativo sucesso. Aqui neste Brasil não encontrei nenhuma notícia ou comentário sobre  as instituições que acolhem idosos, ou seja, as  Instituições de Longa Permanência para Idosos -ILPI.  A seguir, lhes apresento a carta de um grupo de trabalhadores de uma instituição para pessoas idosas publicada dia 25/04/2020 na página do periódico NORTEExpress da cidade de Alava, na Espanha. Por gentileza, em sendo necessário use o tradutor. Eis a carta:

«Últimamente parece que estos centros son como el infierno, que algunos así serán, pero donde yo trabajo no. Quiero reivindicar la mala gestión de la administración pública, que guía los pasos de todos los centros y dejar clara su mala organización de recursos y el desamparo al que nos han abocado»:

CARTA:

Las residencias son los hogares de cientos de personas en Álava, y como tales, deben cubrir las necesidades de sus integrantes en base a un trinomio bio-psico-social fundamental.

Desde el enfoque de “Atención centrada en la persona” aprobado por la OMS, el cual se aplica a la metodología de trabajo de todos los centros residenciales, tanto públicos como privados, implica que las personas usuarias se convierten en el eje central de la organización del centro y de las actuaciones de los profesionales.

Las personas mayores son partícipes activos de su vida, donde priman sus derechos de autodeterminación, dignidad y mejora de su calidad de vida, valorando activamente la idiosincrasia de cada persona, sus capacidades/habilidades y su medio social.

Desde que comenzó esta crisis sanitaria, son muchos los medios de comunicación que, respaldados por los datos ofrecidos por la Administracion Publica, ofrecen una perspectiva totalmente sesgada de los centros residenciales privados. Como ocurre con todos los aspectos de la vida, no se puede ni se debe generalizar, y menos aún, con algo tan importante como el bienestar de nuestros mayores.

Llevamos casi mes y medio luchando contracorriente, intentando cuidar y proteger a nuestros mayores, que para nosotros, sí que son nuestra única y máxima prioridad.

Para ello, seguimos manteniendo sus rutinas: ejercicio físico diario, estimulación cognitiva…y potenciando fundamentalmente lo que consideramos ahora de máxima importancia: el contacto y la comunicación con sus seres queridos. Para ello, facilitamos sesiones de video-llamadas diarias, llamadas telefónicas, videos semanales…

Tratamos de mantener informadas a las familias, de la mejor manera posible, tanto del estado de salud de sus mayores como del estado general en el que se encuentran el centro y sus profesionales.

Basándonos en los diferentes niveles de prevención, analizaré lo sucedido en nuestro centro de trabajo:

La prevención primaria: encaminada a evitar la adquisicion del Covid-19, controlando y eliminando los riesgos ambientales  e informando en todo momento de lo que significa este virus y sus consecuencias.

A este respecto, la Administracion Publica envía informes diarios con información relevante sobre el virus, protocolos de actuación y medidas a llevar a cabo. Desde el centro residencial se llevan a cabo limpiezas exhaustivas, clausura del servicio de atención diurna, prohibición de todas las visitas externas, utilización de mascarillas quirúrgicas y guantes, lavado de manos constante (jabon y gel), desinfección de ropa, materiales e infraestructuras, etc.

Materiales tarde

A pesar del trasiego de información, los materiales de prevención han llegado siempre tarde.

Cuando comenzó a extenderse la pandemia, llegamos a estar desprovistos durante una semana del material sanitario suficiente para poder prevenir dicha expansión, porque la Administracion nos lo suministró con una semana de retraso. Este aspecto es el reflejo de la situación de muchas residencias.

La falta de material, conlleva a la falta de prevención y consecuentemente a la expansión del Covid-19 tanto en la población residencial como en los profesionales de los centros.

La ultima remesa llegó esta semana, con unas mascarillas quirúrgicas que no se ajustan al contorno facial, y por lo tanto no cumplen un estándar mínimo de protección y seguridad.

Aun cuando los materiales han faltado, nos las hemos ingeniado para conseguirlos, tanto por iniciativa propia como privada, de colectivos solidarios a los cuales quiero agradecer enormemente su colaboración, esfuerzo y ayuda: Fundacion San Prudencio, Eutsi Goiari y asociación voluntaria de Salvatierra, los cuales nos han proporcionado material sanitario suficiente y a tiempo.

Sin ellos hubiera sido imposible llevar a cabo una labor preventiva eficaz y eficiente. Asi mismo, agradecer enormemente la implicación de las familias de nuestros residentes que nos han apoyado en todo momento y nos han ayudado en todo lo que hemos necesitado.

La prevención secundaria: encaminada a detectar la enfermedad en estadios precoces en los que el establecimiento de medidas adecuadas puede impedir su progresión.

La detección de la enfermedad se realiza a través de los test correspondientes, los cuales a dia de hoy, no se han realizado en la totalidad de las  residencias, habiendo pasado mes y medio del comienzo del Estado de Alarma.

No se hacen test a todos, como se dijo.

El 15 de abril se publica en prensa la noticia de que se van a llevar a cabo las pruebas diagnosticas en todas las residencias de tercera edad, tanto a las personas mayores como a los profesionales que trabajan en ellas.

A 24 de Abril, aun no han llegado a todas, ni mucho menos. Todos los profesionales del centro son informados de las actualizaciones de los protocolos asistenciales, en constante evolución, y de los materiales de que disponemos en cada momento.

No obstante, cuando un trabajador ha presentado algún síntoma acorde a posible patología de Covid-19, automáticamente era puesto en cuarentena por Osakidetza, sin realizar ningún tipo de prueba diagnostica que garantizara la existencia de dicha patología y consecuentemente sin conocer fehacientemente si se trataba de caso positivo o negativo.

Este hecho ha llevado a desproveer a los centros residenciales de sus pilares mas importantes y han tenido que reinventarse en busca de soluciones que paliaran dicha falta de recursos. Si se hubieran llevado a cabo las pruebas de detección correspondientes a tiempo, ya que se trata de profesionales esenciales, quizá esta situación se hubiera minimizado en muchos centros.

AHORA SE ESTÁN LLEVANDO A CABO… TARDE.

La prevención terciaria: comprende aquellas medidas dirigidas al tratamiento y a la rehabilitación de una enfermedad para ralentizar su progresión y, con ello la aparición o el agravamiento de complicaciones.

En este caso el modus operandi se basaría en el confinamiento durante 14 dias y la aplicación de tratamiento farmacológico correspondiente. Como aclaración al respecto, el termino de residencia no debe confundirse con el termino centro hospitalario. Las residencias no poseen en muchos casos de las infraestructuras suficientes para llevar a cabo los aislamientos que por protocolo dicta la Administracion Publica (falta de espacios individualizados),  ni tampoco de los recursos y tratamientos de los que dispone un centro hospitalario.

Cuando existe sospecha de posible contagio, se lleva a cabo el confinamiento de todas las personas residentes durante 14 dias.

Confinamientos empeoran la calidad de vida

Si seguimos el enfoque de atención centrada en la persona aplicado a este protocolo, en el que se respetan los derechos de autonomía, dignidad y calidad de vida, debemos considerar que el confinamiento durante 14 dias en una habitación cerrada, en completa soledad, aislada del mundo que les rodea ante la sospecha que no confirmación de coronavirus, dista mucho de mejorar la calidad de vida de nuestros mayores.

Medidas para confinar

Si se añade la existencia de deterioro cognitivo, demencia y alteraciones conductuales, el confinamiento se convierte en un recurso imposible de aplicar a no ser que se tomen medidas drásticas (medidas de sujeción físicas, farmacológicas…)

Ante posible sospecha de coronavirus, la realización de pruebas diagnósticas evitaría el confinamiento de la totalidad de los usuarios, sin tener que tomar medidas tan deshumanizantes.

Recordemos que a dia de hoy, futbolistas, políticos y demás personas publicas se han realizado las pruebas diagnosticas ante posible sospecha de contagio.

Sin embargo nuestros mayores, pluripatologicos, con alto grado de dependencia, fragilidad y vulnerabilidad, asi como un sistema inmunitario mas debil, no han tenido ese mismo derecho, ellos por protocolo deben ser confinados, sumidos en un entorno de deprivacion social y si la patología se agrava es cuando se ve más clara la posibilidad de aplicar el test. Y ese tiempo que transcurre durante el proceso, se convierte en letal para muchos de ellos.

Nuestro mayores, los ejes centrales de nuestra atención y de nuestros cuidados, personas que llevan casi mes y medio confinadas en los centros residenciales, sin poder tocar, ni sentir cerca la mano de un ser querido, soportando esa soledad en sus corazones y aguantando lo mejor que pueden la angustia, la preocupación, el miedo y la ansiedad derivadas de dicho confinamiento, nos están dando una nueva lección de vida y de fortaleza.

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